Cada 24 de abril se conmemora el Día Internacional del Animal de Laboratorio, una fecha destinada a visibilizar el uso de animales en investigación científica y a promover la reflexión sobre la responsabilidad ética que esto implica.
Esta conmemoración fue establecida en 1979 por la Sociedad Nacional Antivivisección del Reino Unido y luego adoptada por la ONU, con el objetivo de generar conciencia a nivel global sobre el impacto del uso de animales en ciencia y fomentar el desarrollo de alternativas.
A lo largo de la historia, los animales han desempeñado un papel clave en numerosos avances biomédicos, contribuyendo al desarrollo de tratamientos, vacunas y al entendimiento de múltiples enfermedades. Sin embargo, este progreso ha estado sustentado, en muchos casos, por experimentos invasivos, que implican dolor, estrés y/o molestias.
La magnitud real del uso de animales a nivel global resulta difícil de dimensionar debido a la falta de registros públicos y sistemas de control en la mayoría de los países. Sin la transparencia ni supervisión adecuadas, se desconoce cuántos animales son utilizados, con qué fines y qué ocurre con ellos durante y después de los experimentos. La Unión Europea es la única región que cuenta con un sistema de reporte estandarizado y accesible, a través de la base de datos ALURES (AnimaL Use Reporting EU System).
Esta realidad expone una deuda persistente: el bienestar animal ha sido históricamente relegado e, incluso hoy, no siempre ocupa un lugar prioritario. En la actualidad, diversas especies son utilizadas en investigación, siendo los roedores, principalmente ratones y ratas, los más empleados (Figura 1). También se utilizan otros mamíferos como conejos, cerdos, perros y primates, peces, aves e insectos.

Figura 1. Distribución de las especies de animales utilizados para investigación, testeo de sustancias, producción rutinaria y fines educativos y de formación en la Unión Europea durante el año 2022 según la base de datos ALURES.
Según estadísticas correspondientes a los animales utilizados en la Unión Europea durante 2022 (Figura 2), la mayor parte se destina a investigación básica y aplicada, concentrando en conjunto más del 70 % del uso total. En menor medida, pero aún relevante, un 18,7 % corresponde a usos regulatorios y producción de rutina.

Figura 2. Distribución porcentual del uso de animales según el propósito en la Unión Europea durante el año 2022.
Por otro lado, al analizar la severidad de los procedimientos (Figura 3), se observa que la mayoría de los animales se concentra en las categorías leve y moderada. Sin embargo, un 9,2 % es sometido a procedimientos considerados graves, en los que experimentan dolor o sufrimiento intenso. Este porcentaje equivale a cerca de un millón de animales en esta categoría solo en la Unión Europea durante el año 2022.

Figura 3. Distribución porcentual de los animales según la severidad de los procedimientos en la Unión Europea durante el año 2022.
En este contexto, cobra especial relevancia el principio de las 3R (Reemplazo, Reducción y Refinamiento), que guía a la comunidad científica hacia un uso más humanitario de los animales. No solo se trata de disminuir la cantidad de animales utilizados, sino también de mejorar sus condiciones de bienestar y, fundamentalmente, de desarrollar métodos alternativos que permitan prescindir de ellos. Avanzar en esta dirección también exige mayor transparencia y sistemas de reporte, ya que solo con información pública es posible dimensionar el problema, evaluar progresos reales y promover cambios efectivos.
Desde el LMA, trabajamos activamente en esta dirección, desarrollando y aplicando metodologías alternativas que buscan reemplazar el uso de animales en ensayos toxicológicos. En este Día Internacional del Animal de Laboratorio, reafirmamos nuestro compromiso con una investigación responsable, reconociendo la importancia de avanzar hacia modelos que no solo sean científicamente sólidos, sino también respetuosos con los animales.


