La dermatitis alérgica de contacto es una de las enfermedades cutáneas ocupacionales más frecuentes y se produce cuando ciertas sustancias químicas desencadenan una respuesta inmunológica específica en la piel luego de exposiciones repetidas. Este proceso, conocido como sensibilización dérmica, involucra una serie de mecanismos biológicos complejos que comienzan con la unión de pequeñas moléculas químicas a proteínas de la piel y culminan con la activación de células del sistema inmune responsables de la reacción inflamatoria.
Durante décadas, la evaluación del potencial sensibilizante de sustancias químicas se realizó principalmente mediante ensayos en animales, como el Test de Maximización en Cobayos (GPMT) y el ensayo de estimulación local de ganglios linfáticos en ratones (LLNA), ambos aceptados por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) con fines regulatorios. Sin embargo, las preocupaciones éticas asociadas al uso de animales, junto con las limitaciones científicas relacionadas con la extrapolación de los resultados a humanos, impulsaron el desarrollo de métodos alternativos.
Los avances en toxicología moderna permitieron describir en detalle la vía de evento adverso o AOP (Adverse Outcome Pathway) para sensibilización dérmica, un marco conceptual que organiza los distintos eventos clave involucrados en el desarrollo de la dermatitis alérgica de contacto. Entre estos eventos se encuentran la unión covalente del químico a proteínas de la piel, la activación de queratinocitos, la maduración de células dendríticas y la activación de linfocitos T. Gracias a este conocimiento, se desarrollaron métodos alternativos validados capaces de evaluar cada uno de estos eventos específicos. Entre ellos se destacan ensayos químicos como el DPRA (Direct Peptide Reactivity Assay), que evalúa la reactividad química con péptidos; métodos in vitro como KeratinoSens™, orientado a la activación de queratinocitos, y el h-CLAT y el U-SENSTM, que miden la activación de células dendríticas.
A su vez, se han desarrollado herramientas in silico basadas en modelos QSAR y alertas estructurales, como el OECD QSAR Toolbox, que permiten predecir el potencial sensibilizante a partir de la estructura química y propiedades fisicoquímicas de las sustancias. Muchos de estos métodos ya han sido validados e incorporados en guías OCDE, representando una alternativa más ética, rápida y mecanísticamente relevante para la evaluación de la seguridad química.
Para profundizar más sobre este tema:
Caloni, F., De Angelis, I., & Hartung, T. (2022). Replacement of animal testing by integrated approaches to testing and assessment (IATA): a call for in vivitrosi. Archives of Toxicology, 96(7), 1935-1950. https://doi.org/10.1007/s00204-022-03299-x
Casati, S. (2018). Integrated Approaches to Testing and Assessment. Basic and Clinical Pharmacology and Toxicology, 123, 51-55. https://doi.org/10.1111/bcpt.13018
OECD. (2017a). Guidance Document for the Use of Adverse Outcome Pathways in Developing Integrated Approaches to Testing and Assessment (IATA) No. 260. https://doi.org/https://doi.org/https://doi.org/10.1787/44bb06c1-enOECD (2014), The Adverse Outcome Pathway for Skin Sensitisation Initiated by Covalent Binding to Proteins, OECD Series on Testing and Assessment, No. 168, OECD Publishing, Paris, https://doi.org/10.1787/9789264221444-en.


