Marta Pérez Cota y Martina Savioli, becarias doctorales del CONICET en el Laboratorio de Métodos Alternativos (LMA), comparten sus aprendizajes tras completar tres semanas de formación intensiva en el Curso de Cultivo de Tejidos del Instituto H. Ángel Roffo. Esta experiencia les permitirá fortalecer herramientas clave en el desarrollo de metodologías alternativas.
Las diferencias entre especies pueden limitar la capacidad predictiva de algunos modelos utilizados para estudiar procesos biológicos humanos. Por eso, los cultivos celulares, especialmente aquellos basados en células humanas, son una herramienta valiosa para el desarrollo de métodos alternativos al uso de animales. Permiten estudiar mecanismos biológicos y evaluar respuestas a distintas sustancias o condiciones experimentales in vitro. Según la pregunta científica y las características del modelo, pueden contribuir al reemplazo o la reducción del uso de animales, así como combinarse con métodos in chemico, herramientas computacionales (in silico) y otras fuentes de información.
En este contexto, como nuevas integrantes del Laboratorio de Métodos Alternativos (LMA), Marta Pérez Cota y Martina Savioli, tuvimos la oportunidad de participar del Curso de Cultivo de Tejidos 2026 del Instituto de Oncología Ángel H. Roffo, institución dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que combina la atención de pacientes oncológicos con la investigación científica. El curso se dicta cada dos años y, según nos contaron sus docentes, comienza a organizarse aproximadamente un año antes. Durante tres semanas completamos 135 horas de formación, con clases teóricas por la mañana y actividades prácticas o seminarios por la tarde, avanzando desde los fundamentos del cultivo celular hasta técnicas de mayor complejidad.
Comenzamos con procedimientos básicos, como la filtración de soluciones y la práctica de pipeteo, para luego trabajar directamente con células mediante técnicas de repique, recuento, congelación y descongelación. Todo esto acompañado por el aprendizaje del trabajo en condiciones asépticas, la prevención de contaminaciones y cómo detectarlas y actuar frente a ellas. Las prácticas se realizaron en grupos reducidos, con docentes y ayudantes disponibles para resolver dudas y garantizar que todos pudiéramos realizar las distintas técnicas. Además, los grupos se organizaron combinando participantes con diferentes niveles de experiencia, lo que favoreció el intercambio y aprendizaje entre compañeros.
Una vez incorporadas las técnicas básicas, avanzamos hacia experimentos más complejos para explorar qué podemos estudiar con células en cultivo. Exploramos métodos para evaluar viabilidad, proliferación y muerte celular, técnicas de caracterización de poblaciones celulares y ensayos de adhesión, migración e invasión. También aprendimos que las condiciones de cultivo pueden favorecer la selección de determinadas poblaciones celulares por sobre otras, modificando sus características y, potencialmente, los resultados experimentales. Más adelante abordamos los sistemas de cultivo tridimensionales (3D), como esferoides y esferas celulares. A diferencia de los cultivos en monocapa, estos modelos permiten estudiar las células en una organización espacial diferente y reproducir, según el sistema, algunas interacciones y condiciones presentes en los tejidos.
El curso también incluyó una visita al bioterio y una clase a cargo del Comité Institucional para el Cuidado y Uso de Animales de Laboratorio (CICUAL). Algunas prácticas contemplaron el uso de animales para obtener cultivos primarios, por lo que al inscribirse cada participante pudo indicar si deseaba trabajar con ellos. Esta posibilidad permite ajustar la cantidad de animales utilizados a las necesidades de las prácticas, contribuyendo al principio de reducción. La formación en el cuidado y uso responsable de animales es importante para evaluar cuándo su utilización es necesaria, considerar alternativas y minimizar su sufrimiento mediante procedimientos adecuados y el asesoramiento de comités como el CICUAL.
Además, participaron profesionales invitados del ámbito académico y de la industria, que dictaron clases sobre temas específicos como escalado de cultivos celulares, microfluídica y cultivo de tejidos neuronales. Estas instancias permitieron conocer otras aplicaciones de los cultivos celulares y entrar en contacto con especialistas a quienes consultar sobre dificultades técnicas o con quienes incluso podrían surgir futuras colaboraciones.
Como becarias doctorales del CONICET en el LMA, esta experiencia nos permitió fortalecer nuestra formación técnica, conocer nuevas metodologías y adquirir herramientas para seleccionar y evaluar críticamente modelos experimentales. Agradecemos especialmente al LMA por el esfuerzo para que ambas pudiéramos participar, y al equipo docente del Instituto Roffo por su dedicación y predisposición para compartir sus conocimientos. Nos llevamos herramientas para nuestros proyectos de investigación, nuevos contactos y muchas ganas de poner en práctica lo aprendido.


